La Hernia Discal Lumbar

Las hernias discales lumbares son dolencias que, en gran medida, pueden resultar discapacitantes.

Las vértebras de la columna sirven de protección a la red de nervios que conecta la médula espinal con el cerebro.

hernia de disco

Un trauma o un sobreesfuerzo pueden provocar que las vértebras se salgan de su lugar o que incluso puedan llegar a romperse.
El dolor, entumecimiento en la zona o una extremada debilidad pueden ser síntomas que nos avisan de un problema de este tipo

La hernia discal lumbar provoca la comprensión de los nervios que se sitúan entre los discos de la columna vertebral (una acción que puede llegar a imposibilitar por completo los movimientos de los pacientes afectados).

Las parálisis temporales o incompletas son síntomas asociados a esta dolencia, así como las dificultades en el uso del lenguaje.

¿Cómo se gesta una hernia?

gestacion de una hernia discal

Se produce una rotura del annulus (*) lo que propicia la salida del núcleo pulposo hacia el canal vertebral comprimiendo las raíces lumbares que forman el nervio ciático (es por ello que al dolor de pierna generado por una hernia discal lumbar se le conoce como ciatalgia (ciática).

(*) Un disco puede romperse formando una hernia por muchos motivos desde de un gran estornudo o haciendo un gran esfuerzo moviendo algún objeto pesado. Suele ser el resultado de una compresión anómala en la parte activa del disco.

Algunas consideraciones

Se estima que alrededor de una de cada 100 personas sufren incapacidad crónica motivada por esta clase de enfermedades, lo que hace que una detección temprana y eficaz, además de la intervención de un equipo especializado sea más que necesaria en estos casos.

La mejor herramienta para evitar la aparición de una hernia discal lumbar es la prevención.

En este sentido, las correcciones de vicios posturales pueden ayudarnos a prevenirla.

Las causas más habituales de la aparición de estas dolencias tienen que ver con un posible sobreesfuerzo en el desarrollo de una actividad cotidiana (elevación o descenso de pesos, por ejemplo).

Movimientos repetitivos que atañen a la columna o la existencia de patologías previas pueden dar como resultado este tipo de problemas.
Cuando la persona supera los 30 años de edad la aparición de este tipo de episodios suele hacerse más frecuente.